Manejar los celos: La función de los celos – 3

broken-heart_2558914Una de situaciones más dolorosas que enfrentamos como especialistas en relaciones de pareja, es el encontrarnos con personas que se sienten impotentes para Manejar los celos.

Es habitual escucharles decir: sé que los celos son malos, que están acabando con mi relación de pareja, que me están destrozando la vida, pero no puedo evitarlo.

Mientras más personas atendemos y acompañamos en su proceso para lograr Manejar los celos, más afianzamos una de las ideas centrales de “Domina Tus Celos”: uno de los principales problemas es confundir los celos con Amor.

Los Celos No son Amor. Ambos son una mezcla de emociones y sentimientos, pero son dos mezclas diferentes.

La función del amor es conectarnos con la vida, llenarnos de alegría, “descongelar el corazón” (como dicen en la película infantil Frozen), sentirnos apreciados, valorados y reconocidos y permitirnos hacer lo mismo con las personas que elegimos.

Los celos cumplen la función contraria, anulan la confianza, destrozan el vínculo, congelan la relación, nos vuelve la vida un infierno de dolor y sufrimiento. Decir que te celo porque te amo es como decir “te destrozo la vida porque quiero que seas feliz”. Un sinsentido.

Ahora… ¿qué pasa si los celos dejan de cumplir esa función? La respuesta es sencilla, pero su puesta en práctica no tanto: habrá que buscar otra mezcla que haga lo mismo pero que el resultado sea positivo.

Como en el ejemplo del corazón, posiblemente se requiera una máquina externa o algún tipo de tratamiento que permita que la función de oxigenar se vuelva a cumplir.

En el caso de los celos podemos cambiar la función del “estar alerta ante un posible daño” por prepararnos para “aprender a manejar los posibles daños” o a que éstos cuando aparezcan su impacto sea minimizado.

Ya sabemos que tenemos una reacción instintiva a protegernos (el instinto de conservación), pero ésta no tiene que ver con nuestras decisiones racionales o conscientes, tiene que ver con daños reales ante los que nos vemos expuestos. Los celos, por lo general, a menos que hayamos pasado por evidencias reales de un engaño, tiene un componente de miedo irracional. No hay un daño real a la vista, la persona celosa “cree”, se “imagina” que lo hay y reacciona en consecuencia. Por ello, para “Manejar los celos”, debemos reemplazar la alerta permanente ante “posibles daños”, por la función de autocuidado, de cultivarse a sí mismo emocionalmente, que consiga la fuerza y la seguridad para evitar o minimizar los daños que se puedan presentar en la vida.

Podemos reemplazar la función de sentirnos seguros a través de la posesividad, por encontrar la seguridad a través de establecer unas condiciones claras y evaluables en nuestra relación de pareja. Ya hemos ¡escrito una serie de artículos acerca de “poner las condiciones claras”. Puedes verlos aquí.

Los celos cumplen una función en las personas, pero en general son funciones que mantienen un estatus negativo. Estas funciones pueden ser reemplazadas por otras formas de ver, sentir y analizar nuestras emociones y las relaciones que establecemos con las personas que decimos amar.

¿Por cuáles otros comportamientos crees que puedes reemplazar tus celos?

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