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¿Conoces las angustias de Lola por los celos que producen su desconfianza? Segunda Parte

¿Conoces las angustias de Lola por los celos que producen su desconfianza? Segunda Parte

¡ATENCIÓN! Para que contextualices mejor este artículo lee la primera parte AQUÍ

“Querida Lola”:

Ya sabes que no nos gusta llamarte ´Petit´, porque pensamos que, primero, ya eres una persona adulta y aunque seas más baja en tamaño, tienes otras cosas que te hacen muy grande y no es justo ese mote. Y segundo, el que tu misma insistas en llamarte pequeña, creemos que te resta posibilidades de crecimiento. Considera la posibilidad de abandonar ese apodo en el futuro como un símbolo de tus ganas de cambiar.

Dicho esto, queríamos mencionarte algunas cosas con respecto a la relación entre tus celos y tus desconfianzas:

 

La confianza es un elemento del amor.

No puedes decir que amas a una persona y no confías en ella. Bueno, sí puedes, pero esta relación tiene una contradicción intrínseca.

¿Existen personas que no confían en sus parejas pero sin embargo dicen que aman profundamente a sus parejas? Pues sí. Así que hay algo que no cuadra. ¿O lo que llamamos amor no lo es, o la desconfianza no es compatible con el amor?

Buscar la tranquilidad fuera de ti.

Cuando esperas que sea otra persona, no tú misma, quien te dé la tranquilidad que necesitas y te mereces, te colocas en una posición vulnerable. Tu estado de ánimo es controlado por ´ágentes externos´. Si las cosas suceden “más o menos” como tú esperabas estás “más o menos” tranquila, pero si no, entras en pánico. Es verdad que una traición, una deslealtad, una infidelidad, puede llegar en cualquier momento, incluso por la persona que menos te lo esperas, pero no es racional pensar que con tu control permanente y tu desconfianza, puedas evitar que eso suceda.

Tus traumas familiares del pasado.

Hemos dedicado varias sesiones a aclarar que el pasado sí que puede influir en nuestro presente y cómo somos, pero que el resultado final es nuestra responsabilidad. A pesar de lo mal que te han tratado en tu familia durante toda la infancia, tú has sabido sobreponerte a esa influencia y has logrado alcanzar muchas metas. Echarle la culpa al pasado de cómo eres ahora, es una manera de no querer asumir la responsabilidad sobre los cambios que puedes conseguir. Si quieres echarle la culpa a tu familia por tu forma de ser, vale, pero ellos ya no están aquí; son solo un recuerdo en tu cabeza. Un recuerdo que, como explica la neurociencia, somos nosotros quienes lo reconstruimos de acuerdo a nuestros propios filtros.

Tus propios miedos e inseguridades.

¿Recuerdas que hemos señalado que era importante trabajar en el tema de la auto-confianza? Eso es porque está relacionada con la desconfianza que sientes hacia las otras personas. Como tú te sientes poco atractiva, torpe, “chiquita”, fría y malaleche se te activan tus miedos de que cualquier otra mujer pueda ser que tú, por lo menos en un aspecto. Y, como estás llena de miedos, tú evalúas que justo ese aspecto o varios, son los que harán que tu pareja te la juegue, abandonándote o teniendo una doble vida, engañándote.

Cuando hablamos de celos uno de los primeros aspectos que empezamos a cuestionar es el asunto de la confianza.

Algunas personas dicen que los celos “no son más que desconfianza e inseguridad en uno mismo”, otras personas dicen “mientras no se confíe en la otra persona, no puede haber amor, y por lo tanto los celos siempre estarán presentes.

Todo nos lleva a sugerir que la relación entre no confiar en nosotros mismos(as), desconfiar de nuestra pareja y los celos es unívoca.

Así que, querida Lola, te podemos decir lo siguiente:

  • No es cierto que “SIEMPRE” vaya a ser así. Puedes aprender a confiar en las personas y en especial en tu pareja.
  • Para aprender a dejar tan desconfiada tendrás que hacer un proceso que va desde aprender a conocerte, aprender a gestionar tus emociones, mejorar tu comunicación, sobre todo en lo que respecta a tus expectativas con respecto al comportamiento de tu pareja, y aprender a arriesgar.
  • Confiar es un riesgo, pero puede ser una aventura más apasionante que desconfiar. Cuando desconfías pretendes ir “sobre seguro”, para evitar un posible engaño, que en el fondo es una manera de evitar sufrir. Pero esto nadie te lo puede garantizar.
  • Confiar en las otras personas significa que les atribuyes a las personas una tendencia a hacer las cosas bien y con respeto. Por tanto, los votos de confianza no dejan de tener un buen porcentaje de riesgo. Muchas veces sale mal, pero, ojo al dato, muchas otras sale bien. La diferencia está en cómo quieres vivir: ¿Permanente desconfiada, dañando tus relaciones o apostando por la confianza y una comunicación más cercana y transparente que te lleve a crecer como persona y pareja?

 

Un abrazo, querida Lola y cuando quieras empezamos a trabajar en tu autoconfianza. Antes de que despedirnos queríamos preguntarte, invitamos a las personas que nos leen a contestar también.

Comparte con nosotros tus respuestas y comentarios a la siguiente pregunta…

¿Qué sensaciones te produce la desconfianza que sientes por tu pareja y por ti misma?

¡Comparte para ayudar a más personas!

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