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¿Mujeres atrapadas por la belleza? Ser bonitas y Celos – Primera Parte

¿Mujeres atrapadas por la belleza? Ser bonitas y Celos – Primera Parte

No es fácil relacionar los dos temas que están involucrados en este título, pero queremos hacer una primera aproximación porque creemos que efectivamente hay un problema importante que está detrás de esto. Aunque inicialmente se refiere a las exigencias estéticas hacia las mujeres es posible que muchas de estas reflexiones se puedan aplicar también a los hombres.  Lo haremos en cuatro partes porque ha quedado un poco largo y el tema nos parece realmente importante. Esta es la primera.

¿Pueden las exigencias de belleza en las mujeres estar relacionadas con el surgimiento y/o el mantenimiento de los celos?

Vamos por partes. 

¿A qué nos referimos con las exigencias de belleza hacia las mujeres?

Nos referimos a los cánones, estándares o medidas de belleza que una mujer debe tener para ser considerada bella, atractiva tanto por los demás como por ella misma.

Debemos aclarar que la mayor parte de estas ideas, posiblemente estén más relacionadas con lo que pasa en Latinoamérica y algunos países como los de habla inglesa, que con lo que pasa en algunos lugares de Europa.

¿Son las mujeres sometidas a alguna presión para ser o parecer bonita?

Indudablemente

¿De dónde viene esa presión?

Esa presión viene de la cultura, de los medios de comunicación (Internet, Redes Sociales, Telenovelas, Revistas), del boca a boca, de los reinados de belleza, de los hombres (influenciados a su vez por estos cánones), de las industrias del mundo de la salud, de la belleza, de la cosmética y la moda.  

¿Quiénes ejercen esa presión?

Esa presión la ejercemos todos y todas. Al venir de la cultura vamos incorporando algunos criterios acerca de lo que es “bonito” o no. Esa presión para cumplir determinados estándares de belleza va unida a otras más sutiles, menos detectables, pero que sin ellas lo anterior no tendría mucho sentido.

Esas otras presiones son por un lado la idea que nos va metiendo la cultura de que “lo bello” es lo adecuado y lo feo es lo inadecuado. Y por otro, la presión de que lo bonito es “lo deseable”  (como estado y sexualmente) y lo feo es lo rechazable.

Cuando decimos deseable como estado, nos referimos a que debemos cumplir con una cierta estética para estar dentro del aceptable por los demás (que también se convierte en lo aceptado por nosotros mismos).

Y sexualmente porque en el fondo de todo este asunto hay una gran carga sobre acceder a las relaciones sexuales eróticas. 

A estas presiones se le suman las ilusiones de expectativas. Son aquellas ideas que están involucradas en este fenómeno según las cuales le asignamos mejores cualidades y valores a personas a quienes consideramos bonitas, guapas, atractivas que a aquellas a quienes la belleza no es agració, según los parámetros actuales de cada cultura en particular. 

¿La trampa de la belleza?

Muchas mujeres quieren sentirse bellas por esta presión que ejerce la sociedad. No quieren sentirse ni excluidas, ni rechazadas, ni señaladas por no ser cumplir con los estándares de belleza. Eso hace que hagan mil cosas para “parecerse” a alguna modelo, personaje de televisión, artista, o simplemente, a un modelo de belleza que tienen en la cabeza.

La belleza cambia con los años y con las culturas. Ese modelo de belleza en las mujeres, que es fácil ver, principalmente en chicas entre los 14 años (cada vez más jóvenes y los 50) es solo el de esta época. Va cambiando con los años. Pasamos de mujeres “rellenitas” de principios del siglo pasado, a las muy delgadas de finales del mismo siglo y principios de éste.

A partir de la segunda década de este siglo, con el avance del internet y las redes sociales, ese ideal de mujer excesivamente delgada se ha ido relajando con el argumento bien fundamentado, de que esa apariencia lo que estaría demostrando son trastornos de la alimentación.

La belleza también es cultural. En muchas regiones del mundo, menos penetradas por los medios de comunicación aún se mantienen criterios estéticos diferentes. Una mujer cercana a las medidas de 90, 60,90 de los concursos de belleza occidentales, puede no ser para nada atractiva en ciertas comunidades. Por el contrario, y con sus razones, ser catalogadas de enfermas o directamente de feas.

  • ¿Sientes que tienes la presión de cumplir ciertos estándares de belleza o estética, tanto en tu cuerpo como en el vestir?
  • ¿Cómo ha sido esa presión?
  • ¡Cuéntanos tu experiencia!

Clara y Sergio

Comprometidos con tu “Estar Mejor”

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