¿Mujeres atrapadas por la belleza? Ser bonitas y Celos (3)

¿Mujeres atrapadas por la belleza? Ser bonitas y Celos (3)

Estamos haciendo algunas reflexiones y cuestionamientos acerca de la belleza y los estándares a los que son sometidas las mujeres. ¿Mujeres atrapadas por la belleza?Creemos que en los últimos años, muchas de estas preguntas también podrían hacerse a los hombres, pero estamos bastante lejos de que la presión que sienten las mujeres en este tema sea igual a lo que se espera de los hombres. Recuerda: Nuestra intención es que al final (en la cuarta parte) podamos ver la relación de estas exigencias estéticas y los celos.

Para que contextualices adecuadamente este tercer artículo te recomendamos que leas las dos partes anteriores. Parte 1, aquí. Y parte 2 acá.

¿Agradar a los hombres? ¿Atrapadas por los estereotipos?

¿El fin último de estos modelos de belleza femenino es agradar a los varones?

Belleza y Celos

Aquí la respuesta también es Sí, aunque puede disfrazarse con esos calificativos que mencionábamos antes como “que te sientas mejor contigo misma” o variantes de esta misma idea.

No estamos hablando de los procesos esperables de seducción entre personas de diferente o del mismo sexo. Por supuesto que las mujeres quieren agradar a los hombres, los hombres a las mujeres y en cualquier combinación posible.

¿Hay algo de malo en querer agradar a los hombres estéticamente? No hay nada de malo en sí de querer agradar a los hombres por parte de las mujeres.

Los hombres también lo hacen a su manera. Es el juego de la seducción y del enamoramiento.

De esto no estamos hablando en este artículo, damos por hecho que nos gusta a gradarle a otras personas, pero lo que cuestionamos el costo de esto, si esto se da en condiciones de igualdad y cuáles son las repercusiones de pagar esos costos y esas desigualdades.

Estamos hablando de que hay una presión, respaldada por una industria y unas ideas desiguales sobre la mujer que es obligada a someterse (de “buena gana” o “voluntariamente obligada”) a determinados estereotipos de belleza porque de lo contrario sus posibilidades de hacer pareja (o simplemente de sentirse bien consigo misma) se vean reducidos.

En el fondo de toda esta cuestión, aparte del dinero que mueve están las expectativas de los hombres con respecto a las mujeres.

La cultura machista dominante hasta hoy ha puesto estas exigencias de belleza a ellas de manera evidente y para ellos como algo casi opcional. En las últimas décadas, estos modelos de belleza también afectan a los hombres pero hay una menor disposición en la sociedad en reprochar a un hombre “feo” y “mal arreglado” que a una mujer “fea” o “mal arreglada”. En este tema la desigualdad de exigencias entre hombres y mujeres es evidente.

Celebramos que hoy en día cuando hablamos de pareja no nos referimos a la  relación hombre mujer. Pero nos tememos que en las relaciones homosexuales o multisexuales que son hoy más visibles, el tema de la importancia de la belleza sigue sin ser suficientemente cuestionada.

Celos

¿Qué está en juego desde el punto de vista psicológico en las exigencias de belleza?

Sentirnos aceptados, reconocidos, amados es una de las necesidades más importantes de todos los seres humanos.

En el caso de las mujeres, como ya hemos señalado, estas necesidades han sido amarradas por las industrias que perpetúan la desigualdad de las mujeres al hecho de que cumplan estos cánones o estándares de belleza.

Serás aceptada si…

Te reconocerán si…

Podrán amarte si…

No te quedarás sola si…

Y de esta forma lo que está en juego es nada más y nada menos que la identidad personal y la autoestima de las personas.

Sentirse bien, o no, con lo que la naturaleza les dio.

La consecuencia de no poder cumplir con estas “exigencias” son las inseguridades al sentirse o demasiado flaca, o demasiado gorda, o demasiado baja, o demasiado alta, o demasiado brusca de facciones o demasiado suave (poco sensual).

La sensación para muchas mujeres, para llevarlo a cierto extremo, es una sensación de inadecuación generalizada y permanente. Una sensación de no encajar y de que potencialmente no podrá ser amada o valorada por ninguna persona. Éste es uno de los motivos por los que escogimos este título de ¿Mujeres atrapadas por la belleza?

¿Tiene algo que ver lo económico en esta relación de la belleza y los celos?

Hay otro elemento muy importante que por ahora solo mencionamos de pasada pero que requeriría sus propios artículos y pone en perspectiva toda esta reflexión de la belleza.

La dependencia económica de las mujeres en uno de los elementos más importantes en el proceso de establecer relaciones de igualdad con su pareja, por un lado y por el otro en la búsqueda del empoderamiento de las mismas.

Va por barrios. Existe dependencia económica en las relaciones de pareja de las clases altas, medias y bajas; en los países pobres y ricos.

Estereotipos estéticos

Imagina una señora de la “alta sociedad” que depende económicamente en exclusiva de su esposo. Un buen día decide “liberarse” de los abusos (entre ellos mantener un cierto porte estético, que a lo mejor también le gusta a ella, pero que no se cuestiona, viene con el paquete), pero se ve ante el panorama de que no sabe cómo ganarse la vida.

Lo más rápido que podemos pensar es que la pensión que le corresponda por separación le permitirá vivir bien, pero os sorprenderíais del alto grado de vulnerabilidad económica en el que quedan muchas mujeres que vivieron con muchas comodidades. Tema de discusión aparte.

En la presión de económica sobre las mujeres en los países pobres, las mujeres en general, pero principalmente las jóvenes, pueden ser convertidas en dependientes económicas de los hombres. En realidad, se da en todas las etapas, pero en la medida en que las mujeres se van haciendo mayores el tema estético puede pasar a un segundo plano sin dejar de ser importante.

Consumo para verse bien

Belleza y empoderamiento femenino

Las jóvenes sin embargo, si no han accedido al estudio o a aprender un oficio que les garantice valerse por ellas mismas económicamente, y aún con éstas, las posibilidades de dependencia económica es muy alta.

Y de nuevo los estándares de belleza aparecen en el telón de las decisiones. ¡Cómo ser linda para conseguirme un hombre que me cuide!

Hoy parece que expresiones como estas suenan chocantes, pero siguen siendo más habituales de los podríamos creer y no tan alejadas de nuestras realidades más cercanas.

Es un tema cultural que no se ve tanto en Europa, ni en estados Unidos donde cada quien paga lo suyo cuando salen de fiesta o a comer, pero en Latinoamérica esta carga del pago de la cuenta recae sobre el hombre.

Si éste se hace el remolón o esquiva el pago de la cuenta (o de las obligaciones económicas)  se ve como tacaño o incluso desinteresado.

Más allá de la presión sobre los hombres, las mujeres se ponen en una posición de inferioridad y dependencia económica de los hombres que luego les pasa factura.

¡El hombre que vale la pena seguir seduciendo es aquel que paga!

¡Si es un tacaño o no tiene suficiente dinero, sus probabilidades bajan!

No es algo que nos estemos inventando. Es algo que hemos escuchado en consulta.

Las mujeres se “arreglan” para salir con sus chicos esperando que éste les pague alegremente todo cuanto consuman. Saben que si no se arreglan pueden “decepcionar a su hombre” y correr el riesgo de que no las quiera volver a invitar a salir.

¿Es natural estar atrapadas por la belleza? ¿Es cultural?

En muchos lugares es una transacción cultural que se da por hecho, como si fuera natural. Las mujeres se ponen “lindas” esperando que sus “hombres” no solo se los reconozcan, sino que precisamente por esta aceptación las colmen de atenciones.

A todo esto, debemos sumar la cantidad de dinero que deben “invertir” (gastar) las mujeres para poder mantenerse cerca de la imagen que quieren proyectar.

Ya hemos mencionado en la parte anterior que detrás de todo este tema de la belleza existen empresas esperando que las mujeres se sientan mal con ellas mismas para que ellos, con sus productos, las hagan sentir bien. ¿Conoces casos de mujeres que se han endeudado bastante para hacerse cirugías plásticas estéticas?

Si combinamos dependencia económica con exigencia de gastar para estar “bonita” tenemos un panorama de vulnerabilidad muy grande para las mujeres.

Como dijimos es un tema delicado, y requeriría más análisis, pero queremos dejarlo de esta manera para suscitar el debate y la reflexión.

Nos queda por hablar de la relación de todos estos elementos involucrados en la presión de la belleza con los celos. Lo haremos en la cuarta parte.

¿Crees que hay una presión desigual en los cánones de belleza que se le exigen a hombres y mujeres?

Clara y Sergio

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