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¿Es posible volver a confiar si te han engañado? (Primera parte)

¿Es posible volver a confiar si te han engañado? (Primera parte)

Los celos pueden ser justificado o no justificados

Nos suelen hacer mucho la pregunta que le da título a este artículo y el tema es tan amplio que ameritaría hacer un curso específico.  En nuestro programa hemos hecho muchas divisiones para entender los celos desde diferentes puntos de vista. 

Para empezar a analizar este tema vamos a usar, en particular, la siguiente manera de verlos: los celos pueden ser justificados e injustificados. 

 

Celos injustificados 

Les llamamos injustificados porque no hay hechos concretos que demuestren que haya motivos para desconfiar. Todo, o casi todo, pasa en la mente fruto de la manera particular en que esta persona entiende las emociones, el amor y las relaciones de pareja. 

Estos son algunas circunstancias que pueden motivar este tipo de celos:

Miedo a que nuestra pareja nos abandone, a secas.

Inseguridades Personales

Las inseguridades personales hacen que vivamos en constante miedo y ansiedad si nuestra pareja no hace o no se comporta como esperaríamos.

Miedo al engaño

A ver traicionada la confianza. Puede pasar por miedos propios, por engaños en una relación anterior o incluso, por no querer pasar por experiencias que otras personas han tenido.

Miedo a que nuestra pareja nos abandone, por otra persona.

Falta de formación emocional

No tener una buena formación emocional y tender al apego, al control excesivo o, más técnicamente, a la dependencia emocional y la posesividad.

Influencias Externas

Tender a darle crédito a personas externas y no a la experiencia directa. Lo que lleva a sospechar de la pareja por comentarios insidiosos de otras personas o por los comentarios generalizadores como "todos(as) son iguales".

 Celos justificados

Son aquellos donde ya ha habido uno o varios episodios de infidelidad o de intento de infidelidad. No es lo mismo que ya haya habido un hecho concreto a que solo se haya presentado un “intento”, pero en la práctica, para la persona afectada, es prácticamente lo mismo. 

Para poner un ejemplo: 

¿Sería lo mismo para tí que tu pareja quedara con otra persona a una cena  romántica y ésta se produjera (aunque no pasara nada más) o que tu pareja se arrepintiera en el último momento y se fuera desde la puerta del restaurante, antes de encontrarse con la otra persona?

¿Hay infidelidad en esa acción?

Los límites de lo que es justificado muchas veces es confuso y va de persona a persona.

Para ciertos hombres o mujeres, el hecho de que su pareja mire (o admire) a otras personas  ya es un hecho de infidelidad y traición. 

¿Son estos celos justificados?

¿Cuándo se produce la infidelidad? ¿Cuándo tu pareja tiene manifestaciones físicas/sexuales con alguien? ¿O cuando solo piensa en tenerlas?

Volvemos a lo mismo. Para muchas personas el solo hecho de que su pareja piense en otros ya es infidelidad. Esto lo podemos exagerar incluso hasta el punto de que hay personas con tendencias a los celos que le arman una bronca a su pareja porque soñó con otra persona. 

Para determinar entonces que serían celos justificados, tendríamos que saber qué considero yo una infidelidad. 

¿Es posible ser absolutamente honesto(a) con tu pareja?

La mayoría de las parejas están metidas en un juego que tiene el nombre técnico del “doble vínculo”, pero que para simplificarlo diremos que se trata del juego de “la espiral de sí, pero no”. Consiste en que las personas dicen “yo lo único que quiero es que me digan la verdad, que no me mientan”. Pero cuando la otra persona se atreve a decirle “sí, vi a otra persona que me encantó” o “me tomé un café con otra persona”, quien pedía sinceridad entra en una espiral de desconfianza y de celos que llevan a su pareja a ocultar lo que pasa en su vida. Y entre más información oculta, más sospechoso se vuelve, lo que dispara aún más la desconfianza de su pareja, entrando en una espiral de recriminaciones y discusiones. Por un lado se pide ser honesto, pero luego se castiga la honestidad. 

 

De otro lado están las personas partidarias de que a la pareja no se le debe contar todo (independientemente de que estén pensando o no, en tener una infidelidad). Para estas personas se debe conservar un cierto porcentaje de vida que no tiene porqué ser compartido con la pareja. En nuestra consulta, la experiencia nos dice que si se ocultan “cosas” a la pareja, así no sean temas de infidelidades, la confianza tarde o temprano se resquebrajará. 

Pero eso nos deja con la pregunta, difícil de responder ¿Debo contarle todo, todo, todo, lo que he hecho en mi vida a mi pareja? ¿Es posible, sin consecuencias negativas, ser absolutamente honesto(a) con tu pareja?

Son preguntas difíciles, que ameritan un análisis más profundo…

Ya hemos explicado una parte del contexto para poder contestar a la pregunta del título, pero creemos que ya tenemos bastante en lo que pensar, así que lo dejaremos para una segunda parte. 

Clara y Sergio

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